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Y ahora sin manos

By Victoria Quirante on 19 February 2015

Para quien lo ha intentado sonará obvio, pero conseguir que un proyecto web vea la luz no es fácil. Llegar a decidirte por unas funcionalidades concretas que definan el corazón del proyecto, implementarlas, pulirlas y ponerlas en producción sin dejarte arrastrar por las otras dos mil mejoras que te gustaría desarrollar, antes de aburrirte del proyecto o de quedarte sin recursos (sean estos tiempo, dinero, o ambos), es mucho más complicado de lo que puede parecer. El camino hasta tener un proyecto publicado con usuarios entrando y registrándose puede convertirse en eterno y desesperante, si no se llegan a interiorizar una serie de conocimientos –en apariencia sencillos– que la mayoría de nosotros aprendemos solo a partir de la experiencia propia.

Estoy dando por conocido el hecho de que publicar un proyecto antes de quedarse sin recursos es fundamental, pero seguramente esté bien entrar un poco en el por qué. Es sencillo: lo primero imprescindible que hay que hacer en un proyecto es probar si la idea sobre la que se sostiene tiene realmente sentido, o si por el contrario hay que modificarla o directamente descartarla y pasar a otra cosa. Eso conviene hacerlo gastando lo menos posible –dentro de realmente estar probando el concepto–. En cualquier listado de “principales motivos de fracaso de startups” se puede comprobar esto. Por tomar uno, CBInsights publicó hace unos meses un estudio en el que preguntaban a más de 100 emprendedores cuyas startups habían fracasado meses después de conseguir inversión. De las 20 causas enumeradas como culpables del fracaso, la primera de ellas –citada por el 41% de los emprendedores– fue “el producto no cubre realmente una necesidad del mercado”. En otras palabras, no hay gente suficiente interesada en lo que al fundador le pareció que sí habría. El segundo motivo es “quedarse sin dinero”. Quedarse sin dinero es más una consecuencia del fracaso que una causa –es decir, tú tienes un dinero para montar algo, y tienes que evitar quedarte sin dinero antes de montarlo, si llegas a quedarte sin dinero es porque has evaluado o hecho una o varias cosas mal antes–. Pero bueno, en cualquier caso, está claro que es algo que hay que evitar. Teniendo en cuenta que las empresas encuestadas habían todas obtenido financiación, y de ellas el 29% citó el “quedarse sin dinero” como causa, hay que considerar que este punto es aún más crítico cuando intentas montar algo sin financiación. Cuando haces bootstraping de un proyecto, invirtiendo parte de tus ahorros en ello, lo normal es que el presupuesto tenga un límite –no demasiado alto– y el llegar a tener una primera versión que nos permita probar el concepto antes de acercarse a ese tope es, no ya vital, sino urgente.

Visto esto maś de cerca, volvamos a donde estábamos. La mayoría necesitamos cometer una serie de errores antes de conseguir elaborar correctamente esa versión inicial de un proyecto que sirve para probar el concepto. Hay más obstáculos, pero el problema principal es tan estúpido como suena: es muy difícil seleccionar el conjunto mínimo de funcionalidades que te permite probar tu idea sin quitarte demasiados recursos y ceñirte a esa selección. Y el motivo detrás también es estúpido: es difícil controlar las ganas de desarrollar todo lo que se te ocurre, y es fácil subestimar cuánto cuesta realmente desarrollar cada cosa.

Ahora bien. Todo esto lo digo desde el punto de vista de alguien que:

Y, aún en ese caso, es fácil subestimar cuánto cuesta realmente desarrollar cada mejora y dejarse arrastrar por las ganas de añadir o complicar más de lo necesario.

Ahora pensemos en la persona que se despierta una buena mañana con algo de dinero en el bolsillo, una gran idea, cero conocimientos técnicos y cero experiencia. Y decide lanzarse a crear por primera vez su empresa de Internet, subcontratando el desarrollo. Se puede intuir que esta persona lo tiene aún algo más difícil, y que si las probabilidades de éxito en el caso anterior son bajas, en este lo son más. No es tan fácil intuir cómo de bajas son en este caso. Puedes pensar: si tienes un buen desarrollador, no serán más bajas, serán igual. Pero no. Son mucho más bajas. Si teniendo los conocimientos técnicos es difícil juzgar y decidir, sin tenerlos te hace falta, además:

Esa combinación es complicada de encontrar, y la persona capaz de escuchar lo suficiente, incluso cuando lo que se le aconseja choca con las ideas que intuitivamente se tienen al ponerse con un primer proyecto, también. Es por ello que el emprendedor primerizo que subcontrata la parte técnica tiene unas probabilidades de conseguir que su proyecto vea la luz muy pequeñas. Y hay una cosa que las puede convertir en cero: subestimar la importancia de la parte que se dispone a subcontratar.

Written by @vicqr

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